¿Qué comer para una maratón? La maratón junto con el ciclismo, es una de las disciplinas de larga duración que mayor desgaste físico supone. Sus 42 kilómetros y 195 metros se pueden convertir en un auténtico tormento si el maratoniano no está correctamente capacitado tanto física como mentalmente. Cómo alimentarse en el periodo de entrenamiento Realizar un entrenamiento correcto requiere además de resistencia y esfuerzo físico, disciplina para cumplir con los horarios programados. Del mismo modo, durante este tiempo de preparación resulta esencial respetar el horario y el número de comidas. Es recomendable distribuir la alimentación en cinco tomas: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. La alimentación que se realice durante el periodo de entrenamiento ha de ser rica en hidratos de carbono y baja en grasas y proteínas. Para poder llevar a cabo una dieta de estas características, una buena idea sería dar mayor importancia en las comidas y cenas a los primeros platos, y acompañar a los segundos con guarniciones. La dieta de competición Esta dieta no abarca solamente el día en el transcurre la prueba, sino que incluye también los tres días anteriores a la misma. Es frecuente que durante estos días, debido al estrés que presume correr una carrera de estas características, el deportista sufra perturbaciones gastrointestinales que se manifiesten con una diarrea. Recuperar fuerzas La dieta de recuperación después de un esfuerzo físico tan intenso como el que solicita una maratón, está destinada a reponer las reservas de glucógeno. Los primeros minutos posteriormente a la carrera son el periodo de tiempo durante el cual el organismo absorbe más rápidamente los nutrientes, sobre todo la glucosa. Por ello, se sugiere ingerir alimentos ricos en este nutrientes. En algunos casos puede ser necesario recurrir a suplementos de aminoácidos divididos que ayuden al desempeño de los músculos, pero siempre bajo el control de un experto. Una correcta hidratación Como resultado de la práctica de ejercicio físico aparece la sudoración. Este sudor tiene como destino equilibrar la temperatura corporal, si bien conlleva una pérdida de agua y electrolitos. Si el deportista no está cabalmente hidratado, su temperatura corporal puede aumentar y como consecuencia intervenir de forma negativa en su rendimiento y en su salud. La cantidad de líquido que el deportista necesita depende también de la duración e intensidad del ejercicio, del contexto climatológico del día de la competición. |